Viviendo en las Sombras de la Depresión

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La depresión es una condición que afecta a la persona completa: emociones, percepciones, pensamientos, y salud física1.  Su naturaleza es debilitante y se manifiesta en perturbaciones cognitivas, emocionales, conductuales y fisiológicas. 

Como la mayoría de los trastornos psicólogos, su influencia sobrepasa al individuo, creando así una experiencia colectiva de sufrimiento.  En otras palabras, el individuo no sufre solo, a pesar de las experiencias de soledad y aislamiento que predominan.

Comúnmente, esta condición es descrita como un trastorno afectivo, caracterizado por experiencias de profunda tristeza, falta de motivación, miedo, y desesperanza, entre otras.

La verdad es que todos experimentamos tristeza, y todos nos sentimos desmotivados en ocasiones. El miedo y la preocupación son denominadores comunes en nuestra sociedad moderna y todos luchamos con las incertidumbres de nuestro futuro.

Por eso es importante diferenciar la depresión de las variaciones habituales del estado de ánimo, estas últimas son reacciones usuales a problemas y estresantes diarios. 

De forma muy elocuente, el Dr. David Franks compara las variaciones habituales del estado de ánimo y la depresión.  El describe el sufrimiento como parte de la vida diaria. Sin embargo, enfatiza que a pesar de este sufrimiento, el sol sale cada día dándonos nuevas oportunidades.  

En contraste, la depresión es la eliminación de toda luz y de toda memoria de luz.  Con esto, se refiere a la perdida de la esperanza, a la creencia de que el sol no volverá a salir.  El Dr. Franks compara la depresión con la visita de Dante al infierno2.

De forma poética, la depresión también ha sido relacionada con experiencias de dolor, sofocación, angustia, y tormento3.  También ha sido descrita como indescriptible, haciéndola casi imposible de comprender cuando se observa de afuera hacia adentro3

Esta falta de entendimiento alimenta la tentación de juzgar estas descripciones como extremas y de criticar a las personas con depresión como débiles y sus expresiones de malestar como exageradas.

Observando desde afuera, es difícil entender como una persona con depresión puede ser incapaz de levantarse de la cama para participar en las actividades más básicas, como el comer, el bañarse, o el interactuar con la familia. 

Aún más difícil, es entender como una persona puede superar el instinto básico de auto-preservación para contemplar o participar en el acto del suicidio.

Las causas de esta condición son, indudablemente, complejas y multifacéticas.  Fuerzas biológicas, psicológicas, sociales, relacionales, y espirituales juegan un papel en el desarrollo y en el mantenimiento de este trastorno. 

La predisposición genética, el estrés, y hasta posiblemente la inflamación; las experiencias adversas de la niñez, el trauma en todas las etapas de la vida, y los conflictos relacionales; la percepción negativa de uno mismo, del mundo y del futuro, la falta de sentido y propósito, y la desesperanza…  todos estos factores están incluidos en lo que llamamos, “depresión”.

Desafortunadamente, las personas con depresión suelen sufrir en silencio.  Tienden cargar con el peso de sus síntomas en la oscuridad y la soledad del anonimato. Esto parece ser una mejor alternativa a ser criticados y juzgados por aquellos que no comprenden.  Talvez aquellos con depresión tampoco entienden… pues lo indescriptible resulta incomprensible.

La verdad es que una persona que sufre de cáncer, por ejemplo, no tiene problema en contárselo al mundo y el mundo no tiene problema en darle consuelo y apoyo.  ¡Debemos estar agradecidos por esto! El cáncer es una enfermedad horrible y su tratamiento a veces es peor que la enfermedad misma. 

Sin embargo, a la persona con cáncer no se le hace responsable ni se le culpa por sufrir esa enfermedad.  Pero las personas con depresión son constantemente provocadas, como si la depresión fuera una elección o una consecuencia.

Frases como, “piensa positivo y todo estará bien”, “levántate, ¿que no amas a tu familia?”, o “todo está en tu mente”, son comúnmente utilizadas.  Las personas con depresión también son catalogadas como cobardes, débiles, o como faltos de fe.  A algunos se les dice que si rezaran más, se sentirían mejor.  

¡Sí, la oración ayuda! Pero la depresión no es el resultado de la falta de oración, ni es consecuencia de un carácter débil o de faltas morales.

Todos estos malentendidos deben de ser enfrentados. Todos estos prejuicios y estereotipos deben de ser superados.  Las personas con depresión no pueden seguir viviendo en las sombras.  Se debe romper su silencio, se debe exponer su anonimato.

En las palabras de San Juan Pablo II, a la persona con depresión debemos “ayudarle a recuperar la estima de sí misma, la confianza en sus capacidades, el interés por el futuro y el deseo de vivir”.  Debemos ayudarle a “percibir la ternura de Dios” y a integrarse a una comunidad de fe, en donde pueda sentirse acogida, comprendida, sostenida, digna de amar y de ser amada (4),

Debemos aumentar nuestra voluntad de entender.  ¡La comprensión es el primer paso! Es lo que nos permitirá eliminar el estigma social que pesa grandemente sobre estas personas.

La comprensión es lo que nos hace humanos y es lo que nos motiva a aceptar y a empoderar en vez de rechazar y marginalizar.

Carlos Gerardo Quijada, PhD, LPC

© 2018 Carlos Gerardo Quijada.  Todos los Derechos Reservados. 

1) Kheriarty, A. (2012). The Catholic Guide to Depression: How the Saints, the Sacraments, and Psychiatry Can Help You Break Its Grip and Find Happiness Again.  Manchester, New Hampshire: Sophia Institute.

2) Franks, J. D. (2012) Forward. In A. Kheriarty, The Catholic Guide to Depression: How the Saints, the Sacraments, and Psychiatry Can Help You Break Its Grip and Find Happiness Again. Manchester, New Hampshire: Sophia Institute.

3) Styron, W. (1990). Darkness Visible: A memoir of madness.  New York: Vintage.

4) John Paul II, Address to the Participants in the 18thInternational Conference Promoted by thePontifical Council for Health and Pastoral Care on the Theme of Depression.  November 14, 2003.

https://w2.vatican.va/content/john-paul-ii/es/speeches/2003/november/documents/hf_jp-ii_spe_20031114_pc-hlthwork.html

One response to “Viviendo en las Sombras de la Depresión”

  1. Isis Iribe Avatar
    Isis Iribe

    Excelente! Cuán difícil resulta para muchos entender, o simplemente aceptar la palabra del experto en el tema, cuando le informan que la depresión tiene raíz biológica.

    Es una tarea de todos dejar de juzgarnos y empezar a trabajan conjuntamente para bien común 🙂

    Gracias por compartir!

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