“Mayor Felicidad hay en Dar que en Recibir”: Una Reflexión sobre la Ciencia de la Generosidad.

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Hacer el bien nos hace bien (o nos hace bien hacer el bien, como lo quieras decir). 

La ciencia de la generosidad nos da evidencia apoyando la enseñanza de Jesús de que “mayor felicidad hay en dar que en recibir” (Hechos 20, 35).

Numerosos estudios han enfatizado una correlación positiva entre la generosidad y la salud física y psicológica, incluyendo experiencias subjetivas de bienestar y felicidad (Allen, 2018).

Y, aunque no lo creas, todos tenemos una inclinación natural a ser generosos, una inclinación que compartimos con otras especies (Allen, 2018).

Varios factores contribuyen a nuestra tendencia hacia la generosidad, entre ellos factores genéticos, biológicos, del desarrollo, y culturales. Desde una perspectiva evolutiva, la generosidad nos produce placer porque es necesaria para nuestra supervivencia. Hasta cierto punto, es parte de nuestra esencia.

Sin embargo, no todo depende de la naturaleza. La crianza también juega un papel fundamental. Las practicas parentales, la estructura familiar, el sentido de conexión social, y la afiliación grupal son solo algunos de los factores sociales que influyen en la generosidad, sin mencionar que la generosidad es considerada socialmente contagiosa (Allen, 2018).

Pero la generosidad no solo es alimentada por los sistemas de placer y recompensa de nuestro cerebro. La generosidad también es influenciada por la corteza orbito-frontal que, por lo menos en parte, juega un papel en la evaluación del valor de nuestras decisiones (Allen, 2018).

La generosidad, entonces, no es solo un acto placentero y egoísta. También somos generosos cuando este tipo de comportamiento se alinea con los ideales sociales que valoramos, como lo es la equidad y la caridad, aunque estos actos conlleven cierto nivel de sacrifico (Zaki & Mitchell, 2011).

Así que, aunque la generosidad nos hace bien, no siempre se siente bien. De aquí, el llamado a amar a nuestros enemigos (Mateo 5, 44) y ha no dejar que nuestra mano derecha sepa lo que hace nuestra mano izquierda (Mateo 6, 3).  

La generosidad siempre estará conectada con cierto nivel de ganancia personal y eso está bien. La naturaleza y la crianza seguirán influenciando nuestro comportamiento, como siempre lo hacen. No obstante, debemos ser consientes de lo que Viktor Frankl llamó el “tercer elemento”, que es nuestra libertad y responsabilidad de decidir (Viktor Frankl, 2018).

Debemos decidir ser generosos aunque nos cueste, porque la virtud de la generosidad se alinea con nuestros ideales y valores personales y porque el ser generosos es lo correcto.  

Carlos Gerardo Quijada, PhD, LPC. 

© 2020 Carlos Gerardo Quijada.  All Rights Reserved.

Referencias  

Allen, S. (2018). The Science of Generosity [White Paper]. Greater Good Science Center at UC Berkeley. https://ggsc.berkeley.edu/images/uploads/GGSC-JTF_White_Paper-Generosity-FINAL.pdf

Viktor Frankl. (2018). The pursuit of happiness: Bringing the science of happiness to life. https://www.pursuit-of-happiness.org/history-of-happiness/viktor-frankl/

Zaki, J. & Mitchell, J. P. (2011).  Equitable decision making is associated with neural markers of intrinsic value. https://www.pnas.org/content/pnas/108/49/19761.full.pdf

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