Hoy aprendí que la paz interior se alimenta de “pequeñas” experiencias que se viven en el momento… en esos tres segundos del tiempo presente, en el aquí y ahora.
Los grandes acontecimientos nos roban las paz, pero las pequeñas experiencias la alimentan.
Una sonrisa, una mirada, una palabra; un abrazo, un beso, un mensaje; las primeras notas de tu canción favorita. el emoji indicado en el momento preciso, el olor a café justo antes del primer trago; la anticipación del encuentro con un buen amigo…
El tiempo presente se captura en un suspiro y en ese suspiro se esconde la felicidad.
Detente. Contempla. Aprecia. Disfruta. Agradece.
Carlos Gerardo Quijada, PhD, LPC
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