Ciencia y Fe ¿Rivalidad?

By

Supuestamente, en la oficina que fuera de Albert Einstein, en la universidad de Princeton, hay un letrero que dice, “no todo lo que puede ser contado, cuenta; no todo lo que cuenta, puede ser contado”.

Esta frase toca de forma muy elocuente la relación entre la ciencia y la fe.

Desafortunadamente, muchos aun fomentan la idea de una supuesta oposición entre estas dos realidades.  Por un lado, están los que espiritualizan la experiencia humana al punto de negar o menospreciar las aportaciones científicas.  Por otro, están los que intentan des-almar a la persona, negando lo espiritual y limitando la experiencia humana a lo meramente material.  Esta innecesaria rivalidad a existido por siglos.

Existe un claro afán por mantener una división entre la naturaleza y la gracia, entre la ciencia y la fe, como si se tuviera que elegir una o la otra.  Sin embargo, estas dos realidades, la ciencia y la fe, no se contradicen ni se oponen.  Al contrario, se complementan, “como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva a la contemplación de la verdad”1.

La ciencia es indudablemente importante y necesaria.  En términos sencillos, y corriendo el riesgo de ser criticado por personas más educadas en el tema, la ciencia abarca el estudio sistemático de los fenómenos físicos y naturales a través de la observación y la experimentación.  La ciencia, entonces, nos ayuda a crecer en nuestro conocimiento y entendimiento de estos fenómenos.  Seria un verdadero acto de ignorancia negar su importancia.

Incluso muchas personas de fe, a través de los siglos, han hecho grandes aportaciones a la ciencia.  Puedo mencionar algunos, como Lavoisier, conocido por revolucionar la practica de la química, el Padre Mendel, llamado el padre de la genética, Jerome Lejeune, conocido como el padre de la genética moderna, y Monseñor Lemaitre, quien fue el primero en promover la idea detrás de la teoría del “big bang”.

Pero hay muchos más, como Descartes y la geométrica analítica,  Pascal y la teoría de probabilidades, Pasteur y la microbiología, y ganadores del premio Nobel como Shrodinger, Carrel, y Eccles, entre tantos otros.   Y en tiempos actuales, muchas personas de fe seguimos aportando a la ciencia y beneficiándonos de ella.

Sin embargo, la ciencia esta limitada por los mismos fenómenos que estudia.  La ciencia se enfoca en lo que se puede observar y cuantificar, y puede caer fácilmente en dos errores: la idolatría y el materialismo. Muchos científicos intentan eliminar a Dios de la ecuación, pues Dios ni se observa ni se cuantifica.  Muchos otros, intentan limitar la experiencia humana solo a lo material, vaciando así la vida de lo que realmente le da sentido y propósito.

Por otro lado, la fe puede fácilmente caer en la superstición.  La superstición en si es una desviación del sentimiento religioso y de las practicas que impone2.  Sin entrar en mucho detalle, la superstición nos aleja de la revelación y la voluntad de Dios, es contraria a la razón, y nos impide contemplar la verdad; también implica confiar en la materialidad de un acto, ignorando o rechazando la necesaria disposición interior2.

Interesantemente, encuentro cierta similitud entre los errores de la ciencia y los errores de la fe.  Ambos resultan en la idolatría (el negar o rechazar a Dios), y en el materialismo (limitar la experiencia humana a lo material, negando o rechazando las disposiciones interiores y la espiritualidad).

Juan Pablo II escribió acerca de la complementariedad de la ciencia y la fe de una forma muy precisa.  Escribió, “la ciencia puede liberar a la religión de error y superstición; la religión puede purificar la ciencia de idolatría y falsos absolutos. Cada una puede atraer a la otra hacia un mundo más amplio, un mundo en el que ambas pueden florecer”3.

Dada la dañada relación entre le ciencia y la fe, lograr esta complementariedad es un reto.  Sin embargo, es necesario superar este reto.  Es necesario aclarar malentendidos y unir esfuerzos por el bien común.  En pocas palabras, debemos lograr una “interacción colaboradora”y dejar a un lado el mito de la oposición.

Regresando al letrero de Einstein, hay cosas que no pueden ser contadas (es decir, cuantificadas), pero no dejan de ser reales, importantes y necesarias, como la fe y todo lo que la fe conlleva.  Así que, abracemos la ciencia pero sin perder de vista la revelación de Dios y la dimensión espiritual de la persona.

Carlos Gerardo Quijada, PhD, LPC

 © 2018 Carlos Gerardo Quijada.  Todos los Derechos Reservados. 

1) John, P. (1998). Encyclical letter, Fides et ratio, of the supreme pontiff John Paul II: To the bishops of the Catholic Church on the relationship between faith and reason. Boston: Pauline Books and media.

2) Iglesia Católica. (2012). La Superstición. En la 2ª ed., Catecismo de la iglesia católica (1262). Ciudad del Vaticano: Librería Editrice Vaticana.

3) Letter of His Holiness John Paul II to the Reverend George V Coyne, S.J, Director of the Vatican Observatory, June 1, I988.

One response to “Ciencia y Fe ¿Rivalidad?”

  1. Eva Avatar
    Eva

    Felicidades Carlos..Sigue Avante.

    Liked by 1 person

Leave a comment