De la Depresión a la Esperanza

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Una de las manifestaciones mas crueles de la depresión es la desesperanza.  Las personas afectadas se convencen de que tal vez nunca se sentirán mejor, pierden de vista toda bendición y todo recuerdo de bienestar.  Sin duda, la depresión es la eliminación de toda luz y de todo recuerdo de luz1.  En pocas palabras, es oscuridad y en esta oscuridad es fácil perder la esperanza.

Para la vida, la esperanza es esencial.  En su sentido más básico, la esperanza es un lazo vital entre el futuro y el presente. Vivimos en el presente, pero estamos siempre enfocados en el futuro, toda nuestra existencia se mueve hacia lo que esperamos2

Por ejemplo, la virtud teologal de la esperanza reafirma nuestra confianza en el Amor de Dios y nos mueve hacia la vida eterna.  Pero la esperanza es tan humana como lo es divina2, pues es la esperanza la que nos mantiene en movimiento hacia nuestras metas.

La esperanza es la que motiva a un escritor a enfrentarse al reto de una página vacía, es la que inspira a un estudiante a dedicar, por años, su tiempo y su esfuerzo; es la que impulsa a un padre de familia a trabajar largas horas a pesar del cansancio, es la que ayuda a una persona con cáncer a soportar la quimioterapia, es la que mueve a una atleta a entrenar día y noche, etc.

Sin embargo, la vitalidad de la esperanza se experimenta más intensamente en medio de las circunstancias difíciles3.  Esto lo vemos reflejado en la historia y en los escritos de Viktor Frankl, especialmente al reflexionar sobre su experiencia en los campos de concentración Nazi4.  Frankl describe como al perder la esperanza, se pierde el deseo de vivir.  En verdad, que difícil es vivir en la oscuridad… en el vacío de la desesperanza.  Es por eso que el suicidio se convierte en una posible solución, en un aparente remedio.

Durante sus años de cautiverio, Frankl no solo sufrió un trato inhumano en manos de sus agresores, sino que también perdió a su familia y pasó por una fuerte enfermedad3.  Sin embargo, como muchos otros en esa situación tan horrenda, mantuvo la esperanza, y a pesar de su situación tan desesperante, encontró la forma de ver a través de la oscuridad. 

Frankl y algunos de sus compañeros mantuvieron la esperanza recordando momentos de bienestar, reconociendo las bendiciones que los rodeaban (por más pequeñas que fueran), y manteniendo una visión de un futuro mejor.

A través de la memoria y la imaginación, Frankl y algunos de sus compañeros lograban regresar, aunque sea por unos momentos, a su existencia anterior. Se aferraban, por ejemplo, a la imagen de sus seres queridos hasta el punto de escucharlos hablar, y compartían recetas de sus comidas favoritas a pesar de estar muriendo de hambre. 

Ellos agradecían las pocas veces que se les permitía bañarse y disfrutaban la oportunidad de usar sus botas enlodadas como almohadas.  También, contemplaban la belleza de la naturaleza al ser transportados de un campo de concentración a otro, y acariciaban los pedazos de pan que ocultaban en sus bolsillos.  Y todo esto lo hacían pensando y soñando en un futuro mejor, en el día en que serían liberados y podrían regresar a casa4.

El tratamiento efectivo de la depresión es multifacético, pues toca todas las dimensiones de la persona: cuerpo, mente, alma, y familia. ¡Pero la cultivación de la esperanza es fundamental para este tratamiento! 

Es difícil encontrar la motivación para caminar a través de un túnel oscuro si no se tiene memoria de luz, si no se es capaz de reconocer la luz, y si no se espera algo mejor al final del camino.  Es precisamente el recuerdo de bienestar, el reconocimiento de bendición, y la visión de un futuro mejor, lo que nos da la motivación y fuerza para afrontar el presente, por más cruel que sea.

Por tanto, para combatir la depresión es necesario cultivar la esperanza, y la esperanza se cultiva precisamente recordando momentos de bienestar, reconociendo bendición, y desarrollando una visión de un futuro mejor.

La memoria y la imaginación son esenciales para este proceso. 

En la lucha en contra de la depresión, es necesario recordar momentos placenteros y agradables y revivir estos momentos a través de la imaginación. De igual forma es necesario recordar y revivir interacciones con personas amadas, logros, bendiciones recibidas, etc.  El recordar es vivir, ¡y siempre hay algo bueno que recordar!

También es necesario reconocer y agradecer las bendiciones que nos rodean, por más pequeñas que parezcan.  La depresión lleva al desarrollo y al mantenimiento de una perspectiva oscura de la vida. Sin embargo, no todo es oscuridad.

Diariamente caen sobre nosotros pequeños rayos de luz, pequeñas bendiciones, como por ejemplo, un buen café por la mañana, una plática amena con un buen amigo, y un bello atardecer; una hermosa melodía, una bonita sonrisa, y una suave brisa. Es importante reconocer y agradecer estas pequeñas bendiciones, pues así se combate la negatividad.

Y todo esto se debe de hacer manteniendo una visión de un futuro mejor.  Es importante entender que la depresión se manifiesta en episodios y todo episodio llega a su fin. Aunque parezca eterno, ¡no lo es!  Es importante fijar la mirada en un futuro cercano, desarrollar metas a corto plazo, hacer planes para más tarde, para mañana, o para el próximo fin de semana; es importante alimentar el sentido de anticipación y la espera de algo mejor.

Sin duda, le depresión requiere de la intervención de un profesional de la salud mental.  Pero todos podemos cultivar la esperanza al recordar momentos de bienestar, al reconocer las bendiciones que nos rodean, y al desarrollar una visión de un futuro mejor.

Carlos Gerardo Quijada, PhD, LPC

© 2018 Carlos Gerardo Quijada.  Todos los Derechos Reservados.

1) Franks, J. D. (2012) Forward. In A. Kheriarty, The Catholic Guide to Depression: How the Saints, the Sacraments, and Psychiatry Can Help You Break Its Grip and Find Happiness Again. Manchester, New Hampshire: Sophia Institute.

2) Orsy, L. (2005). The Virtue of Hope.America: The Jesuit Review.  Retrieved on July 1, 2018, from https://www.americamagazine.org/issue/553/faith-focus/virtue-hope

3) Kheriarty, A. (2012). The Catholic Guide to Depression: How the Saints, the Sacraments, and Psychiatry Can Help You Break Its Grip and Find Happiness Again.  Manchester, New Hampshire: Sophia Institute.

4) Frankl, V. E. (2006). Man’s search for meaning. Boston: Beacon Press.

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