Mi llamado, mi vocación, o talvez mi ego disfrazado de altruismo, me empujan hacer el bien, aunque sea de una forma pequeña y simple. Quiero creerme capaz de hacer sonreír, de motivar, de inspirar, de enseñar, o simplemente de entretener.
Amanecí un día que la locura de escribir. Bueno, la locura no era tanto el escribir sino el decidir compartir mis escritos. Si soy honesto, la decisión la tome en un estado de profunda ambivalencia.
Escuche en una ocasión a un locutor de radio decir que las personas que escriben un libro (un blog, en este caso) lo hacen porque creen que ya lo saben todo y por eso están dispuestos a dejar por escrito sus palabras. Puedo superficialmente entender este concepto. Incluso he escrito este párrafo como 20 veces intentando encontrar las palabras perfectas para dejar grabadas.
Y ese es un lado de mi ambivalencia: el deseo, o más bien la necesidad que brota como consecuencia de experiencias de mi niñez que me empujan a ser perfecto y a buscar la aprobación de los demás y así, tal vez, encontrar mi valor como persona. El deseo irrealista pero palpable de saberlo todo y de ser perfecto. La verdad es que no hay nada peor que ser un perfeccionista imperfecto… y de eso soy culpable.
Por otro lado, mi fuerte creencia que los conocimientos y las experiencias son para compartir, sobre todo si pueden ser de bien para los demás. Mi llamado, mi vocación, o talvez mi ego disfrazado de altruismo, me empujan hacer el bien, aunque sea de una forma pequeña y simple. Quiero creerme capaz de hacer sonreír, de motivar, de inspirar, de enseñar, o simplemente de entretener.
Por ahora gana mi deseo de compartir mis conocimientos y experiencias, y locuras también, a través de las palabras escritas. Lo hago, no porque lo sé todo o porque sea perfecto. Ustedes serán testigos de mi falta de conocimiento y mis imperfecciones. Pero sí tengo algo que dar y tampoco me esconderé detrás de una falsa humildad.
Académica y profesionalmente, mi especialidad es la psicología y mi interés de investigación por muchos años ha sido la relación entre la fe cristiana y la salud mental. Mi motivación, mi pasión, es ayudar a otros lograr una vida plena, tomando en cuenta todas las dimensiones de la persona: cuerpo, mente, alma y familia.
No tengo la intención de escribir de forma académica… pero si de compartir mis conocimientos y experiencias. Me gustaría pensar que también causaré inquietudes, removeré conciencias, provocaré pensamientos, e inspiraré buenas acciones, aunque talvez eso sea un poco ambicioso de mi parte.
Bueno, al mal paso hay que darle prisa. Bienvenidos a mi blog: Psicología y Fe: Removiendo conciencias, inspirando buenas acciones.
Carlos Gerardo Quijada, PhD, LPC
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