Vulnerabilidad y Perfeccionismo

By

Siempre me creído independiente y, hasta cierto punto, autosuficiente.  He vivido gran parte de mi vida convencido de que no me importa lo que piensen o digan los demás; que puedo caminar contra corriente sin problema.  Esta creencia, o más bien esta actitud, la he mantenido firme con lo que, hasta hace poco, he llamado confianza en mí mismo, seguridad, alta auto-estima…

La verdad es que mi supuesta independencia, autosuficiencia, y desinterés por la opinión ajena no es el resultado de la confianza que supuestamente tengo en mí mismo, mucho menos de un sentido de seguridad o de alta auto-estima.  Es más bien el producto de un miedo enorme a la vulnerabilidad.

Es que cuando uno es vulnerable, uno abre las puertas a la posibilidad de ser rechazado, de ser criticado, de ser lastimado… Incluso la palabra tiene en su raíz el termino en latín, “vulnus”, que significa herida.  El ser vulnerable, por definición, significa tener la posibilidad, o susceptibilidad, a ser lastimado o herido.  ¿A quien le agrada eso?

Pero el miedo a la vulnerabilidad paraliza, impidiéndome disfrutar de los gozos más grandes de la vida.  Las cuestiones de amor, de confianza, de creatividad, de emprendimiento, por ejemplo, conllevan riesgo.  No puedo disfrutar de la bendición del amor, de amar y de ser amado, sin exponerme a la posibilidad de ser lastimado emocionalmente.  No puedo desarrollar amistades o asociaciones sin exponerme a la posibilidad del engaño y la traición.  No puedo crear y compartir mis creaciones, ya sea en el ámbito del arte, la música, la literatura, sin exponerme a la posibilidad de ser criticado y rechazado.  Y no puedo iniciar una empresa sin exponerme a la posibilidad del fracaso.  Así que mi lucha en contra de la vulnerabilidad me limita, y como ya dije, me paraliza.

Como dijera la Doctora Brene Brown, la vulnerabilidad consiste en hacer un acto de presencia, pero es difícil hacer acto de presencia cuando estoy horrorizado por lo que la gente podrá ver o pensar; es difícil hacer acto de presencia cuando tengo miedo a lo que la otra gente piensa y cuando esa voz interna, que la doctora Brown llama un “gremlin”, continuamente me repite que no soy suficientemente bueno o capaz1.

Y ya que estoy permitiéndome ser un poco vulnerable al escribir estas palabras, déjenme escribir un poco del perfeccionismo.  La vulnerabilidad y el perfeccionismo tienen algo en común:  estos dos conceptos se fundan en la creencia de que mi valor como persona proviene de mi capacidad de agradar a los demás y de mis logros.  No confundamos el deseo y el esfuerzo por mejorar con el perfeccionismo.

El perfeccionismo, en su raíz, es una búsqueda de aprobación.  Puedo pensar que el perfeccionismo es como un escudo que me protege, pero en realidad es lo que me impide hacer acto de presencia.  Al intentar ser perfecto solo estoy intentando protegerme de la crítica y el juicio de los demás.  No quiero exponerme al rechazo.  Lucho en contra de la vulnerabilidad.

Como perfeccionista, en algún momento de mi vida, adopte la creencia de que mi valor como persona depende de lo que logro y de cómo lo logro1.   Nada más lejos de la realidad.  La Doctora Brown explica, de forma muy elocuente pero sencilla, que el sano esfuerzo por mejorar se centra en uno mismo, ¿qué puedo hacer para ser mejor?; pero el perfeccionismo se centra en los demás, ¿qué pensaran los demás de mí?1

Hoy decido hacer acto de presencia.  Acepto mi vulnerabilidad.  Dejo a un lado mi deseo inadecuado de ser perfecto.  Como dice el dicho… “El que no arriesga…”

Carlos Gerardo Quijada, PhD, LPC

 © 2018 Carlos Gerardo Quijada.  Todos los Derechos Reservados. 

1) Shawbel, D., (2013).  Brene Brown: How vulnerability can make our lives better.  Retrieved on March 15, 2018, from https://www.forbes.com/sites/danschawbel/2013/04/21/brene-brown-how-vulnerability-can-make-our-lives-better/#154e4d5136c7.

Leave a comment